Palabras Clave en la Literatura Mexicana Escrita por Mujeres

El pasado 24 de octubre de 2018, en el marco del Primer Coloquio de Humanidades Digitales organizado por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) el Dr. Ignacio Rodríguez Sánchez y la Dra. Ester Bautista Botello presentaron la conferencia Palabras Clave en la Literatura Mexicana Escrita por Mujeres, en donde expusieron un proyecto de investigación en el que ambos colaboraron con los Maestros Andrés Laguna, Bernardo Ramírez y Carlos Alberto Martinez.

 

La investigación consistió en el análisis de un corpus de 31 novelas de 19 autoras de ficción, elegidas a partir del libro de Adriana Pacheco Romper con la palabra. Violencia y género en la  obra de escritoras mexicanas contemporáneas (Universidad de Guanajuato, 2017). Para analizar dichos escritos se utilizaron dos motores informáticos dedicados a la estadística. Según Ignacio Rodríguez, el proyecto se propondrá ampliar gradualmente el corpus cada año. La pregunta que motivó el estudio fue, ¿sobre qué escriben las mujeres mexicanas cuando escriben? Y para ello, se comparó el corpus seleccionado por los académicos con el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA) que consta de 140 mil documentos, en su mayoría periodísticos, provenientes de la mayor parte de lugares de habla hispana. Posteriormente, se seleccionaron las 100 palabras más recurrentes que, estando presentes en ambos corpus, se consideraban relevantes para la narrativa escrita por mujeres. En una primera observación, Rodríguez señaló que destacaban conceptos relacionados con la familia (madre, hijo, hija, tía) así como los espacios que comúnmente se confinaban a lo femenino (casa, cocina, sala, cama, cuarto, puerta). Bautista explicó, por su parte, que es relevante la forma en que los resultados lingüísticos de novelas actuales son parecidos a los conceptos clave obtenidos en otros estudios, con novelas decimonónicas. Lo curioso sería, en todo caso, explorar cuáles son los significados, las situaciones y los personajes que rodean estos conceptos, aunque eso requiera de un futuro estudio.

 

Otro hallazgo importante fue el que los académicos obtuvieron tras la recolección de adjetivos con terminaciones femeninas. Los que tuvieron mayor presencia en los textos analizados fueron: indispuesta, observada, humillada, insegura, culpable, estúpida, apenada, ofendida, responsable y superada. Sin embargo, el adjetivo que más aparece en todas las novelas es sola, lo cual halla congruencia semántica con los otros conceptos y motiva a pensar sobre las relaciones entre personajes femeninos y masculinos. Finalmente, al hablar de los verbos con mayor presencia, Rodríguez explicó que dominan las acciones relacionadas con la percepción, tales como escribir, reflexionar, recordar y pensar. Probablemente, la orientación de las y los personajes hacia los aspectos cognitivos, por encima de lo sensible, habla un poco de los cambios en las actividades femeninas, que se trasladaron de la intimidad y de la emoción, a la mente y la evocación. Esto, a su vez, se refuerza por la vinculación con sustantivos como silencio, libro, causa, escritura o pensamiento.

 

Para Rodríguez, algunos diferenciadores de este estudio consisten en que, en esta ocasión, se enfocaron en hallar las relaciones entre palabras y la significación de estas redes, por encima de los conceptos sueltos. “El análisis de conceptos clave, integrados en redes, nos permite analizar discursos, dentro y fuera de los escritos, con mayor seriedad y respaldo. Las herramientas digitales de hoy son microscopios y macroscopios que respaldan nuestras reflexiones y lo que podemos entender”, dijo Rodríguez al cerrar su intervención.

 

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